(Viaje a) Nosotras Mismas es un proyecto que surgió a partir de un viaje. Un viaje tanto material como inmaterial.
Ese viaje comenzó en 2022, cuando me embarqué en la realización de pañuelos con las obras de arte de mi madre (artista plástica de Villa Carlos Paz, Córdoba). Rápidamente, ese proyecto familiar terminó en un inevitable fracaso. ¿Por qué? Porque algo más fuerte me impedía continuar. Sentía frustración, sentía que me escondía detrás del arte de alguien más por miedo a explorar aquello que yo tenía para decir. Y son tantas las cosas que tengo para decir... A veces, tantas son que se enroscan en nudos mentales y vocales que se instalan en el pecho, empezando a pesar, incluso a asfixiar, hasta convertirse en un enjambre laberíntico de emociones, que a partir de ahora llamaré "nudo negro".
Sumado a la poca tolerancia y el rechazo al fracaso en una sociedad exitista que premia la idea de perfección, el nudo negro se hizo más grande.
El 2022 fue un año complicado (por describirlo de manera sencilla). Por suerte, en mi búsqueda de deshacerme de ese nudo negro, tuve el apoyo de mujeres, amigas, hermanas, que me mostraron nuevas formas de vivir mi identidad y conocerme. Para eso, aprendí primero a concebir mi identidad como fluida.
No fue fácil. Desde ya, la palabra "fluido" me generaba mucha impotencia. Me enojaba no poder entender o sentir aquello que circulaba en boca de todos como una verdad tan ligera. Podía comprender lo fluido cuando se trataba de plantas y naturaleza, pero no lograba conectar ese carácter esencial con las personas, como algo que podíamos ser o dejarnos ser.


Escondida bajo un pañuelo sublimado con una pintura de mi mamá. Otoño 2022.
Desde el extremo raciocinio, entendía que yo, como persona, no era más que observadora —a veces participante— de esos procesos fluidos. Me preguntaba: ¿cómo una persona, que calcula, razona y argumenta, puede compartir lo fluido con la naturaleza? ¿Cómo una persona puede parecerse en algo a un río o a un árbol? ¿Será que es porque somos 70% agua y respiramos el oxígeno que nos dan los árboles? ¿Será que las cosas vivientes tienen espíritu, y ese espíritu es naturalmente fluido? ¿Es realmente esta duda sobre las cosas no humanas espiritual o mas bien de otro orden?
Tenía muchas preguntas muy grandes, algunas me atrevo a decir imposibles de responder con certeza. Y al final, la pregunta más grande no era ninguna de esas, sino una bien antigua y que, tal vez por mi nudo negro agigantado, me daba miedo (re)conocer...
¿Y yo, qué quiero? ¿Qué siento que quiero?... Esa era la prioritaria.
Así que dejé a un lado las preguntas de respuestas cuasi infinitas sobre quien soy o la ontología de las cosas, y decidí por comenzar a hacer lo que sentía. Primero, sentir hasta los huesos al nudo negro fue necesario y eficaz. Se empezó a desenredar, a cambiar de color, a moverse, a vibrar. Se expandió, y lo pude traducir en palabras, en pinturas, en impulso creativo, en impulso viajero. Un viaje hacia el deseo. En un viaje hacia mí misma.


Tirándome al agua. Foto tomada por Rosa. Verano 2023.




CAPTURANDO EL MOVIMIENTO
Materia vibrante.
La historia sigue en movimiento. El movimiento que siguió fue mudarme a Buenos Aires, buscando tal vez que el respirar esos nuevos aires me ayude a expresarme artísticamente de manera mas libre. Empece a pintar, no tenia bastidores ni lienzos, solo unas oleos que me había pasado mi mama porque ya no los usaba y las telas de satén de nuestro proyecto frustrado.
Desde hacia mucho venia sumergida en el mundo de la materia vibrante, de intentar sentir (o aprehender) la vitalidad de las cosas y seres no humanos. Observar, escuchar, contemplar la naturaleza y sus metamorfosis, ocuparon un carácter esencial en mi cotidiano desde que pasamos la pandemia. Entonces, movida por el deseo de querer materializar esa experiencia (y determinada por factores externos, como no contar con dinero para invertir en lienzos y gesso), llevé los pedazos de satén que tenía al taller de pintura al óleo, los corté, los pegué en la pared y, en un acto de rebeldía, los pinté destacando los colores que me venían convocando: azul y verde. De ese impulso, en Buenos Aires surgieron dos pinturas en satén: El origen de las cosas y Naturaleza en Diálogo.
ATRAVESANDO FRONTERAS
Convirtiendo el Yo en Nosotras.
La vida me dio la posibilidad de continuar mi viaje atravesando el Atlántico. En Córdoba, antes de tomar el avión, hice sublimar unos últimos pañuelos, ahora con los diseños de mis pinturas. Surgieron cuatro diseños: dos a partir de El origen de las cosas y dos a partir de Naturaleza en diálogo.
Decidí que lo primero que quería hacer en Europa era visitar a mis amigas y a mi hermana, quienes se habían convertido en una red de contención en ocasiones en las que necesitaba escucha. Cada una tenía (tiene) su historia que contar, su viaje de auto descubrimiento.
Me propuse entonces la misión de regalarles a ellas, que me recibían en sus casas, un pañuelo con la consigna de tomarse fotos en un lugar donde se sintieran ellas mismas. La idea de viaje se transformó así en un viaje colectivo, comunitario, en y entre redes.
Deconstruir el yo para construir un nosotras se volvió parte del viaje. Nos-otras(es), un significante que ya incluye a un otro y hace referencia a una identidad compartida, devino en este viaje algo más abarcador. A través de mis pinturas, la conexión con la naturaleza, los pañuelos, el viaje y las redes afectivas, quise construir un significado más amplio de esta identidad compartida, que incluyera en ese OTRAS(es) una dimensión no humana: la de los seres y la materia viva con los que compartimos e interactuamos.
Así, el nosotras se convirtió para mí en una identidad compartida con una alteridad (humana y no humana), múltiple, conectada, en diálogo. Y este diálogo: es fluido, es infinito, es un viaje hacia nosotras mismas.
El origen de las cosas en un principio era mas grande, la pintura final surgió de cortar la parte inferior y los bordes.
Detalle de Naturaleza en diálogo.
We blended the contrasting colors into a cohesive collection that makes a statement
The aim of this shoot was to portray playful courage
MOOD
The shoot was used for both the center spread and cover
We focused on balancing the polar opposites in this shoot